Tecnología usada para vacuna contra COVID-19 da esperanza para una contra el VIH

Después de 10 años una vacuna en desarrollo contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) logra superar las fases uno y dos de pruebas, lo que la pone a las puertas de iniciar la fase tres para determinar su efectividad. Así lo informan diversas agencias y medios internacionales, respecto a una vacuna llamada MOSAICO, desarrollada por la farmacéutica belga-estadounidense Janssen en conjunto con la Red de Estudios de Vacunas para el VIH (HVTN por sus siglas en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH).

La información que se tiene es que la empresa ha utilizado la misma tecnología que usó para la vacuna contra el COVID-19 para poder desarrollar este prototipo que consiste en un adenovirus modificado, es decir un virus del resfriado común diseñado genéticamente para ser inofensivo.

A este se le agregó una combinación de proteínas del VIH para que el organismo cree anticuerpos contra las distintas cepas del virus, lo que significa que ninguna persona recibirá el virus de VIH, ni muerto ni atenuado.

Uno de los principales obstáculos, tras cuatro décadas de la pandemia del VIH, es que existen múltiples cepas, lo que hacía casi imposible poder desarrollar una vacuna efectiva, pero el prototipo desarrollado por Janssen contienen inmunógenos en mosaico.

Esto quiere decir que contiene moléculas capaces de producir una respuesta inmunitaria contra muchas cepas del VIH, lo que la volvería efectiva ante cualquier versión del virus con que tenga contacto la persona que reciba la dosis.

Imágenes con fines ilustrativos

Ensayos Clínicos 

Actualmente esta vacuna está siendo sometida a dos tipos de ensayos clínicos, el primero de ellos es el llamado Mosaico, que actualmente es el único estudio de fase 3 de una vacuna contra el VIH en el mundo.

Dicha prueba servirá para determinar si la vacuna realmente logra prevenir la infección por VIH en 3.800 hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas transgénero de 18 a 60 años, habitantes de Europa o América y se espera que tenga una duración de entre los 24 y 36 meses.

La segunda prueba que se lleva a cabo se conoce como Imbokodo, y está probando si la vacuna puede prevenir la infección por VIH en 2.600 mujeres jóvenes de entre 18 y 35 años en países del sur de África, este se encuentra en fase 2.

De acuerdo con los últimos datos brindados por ONUSIDA en julio del 2020, existenaproximadamente 38 millones de personas que viven con VIH en el mundo. De ellas, 25,4 millones están en tratamiento antirretroviral. En 2019, 1,7 millones de personas adquirieron la infección.

Ahora los resultados que se obtengan de ambos ensayos serán fundamentales para poder conocer si por fin se pondrá fin a la propagación del VIH en el mundo.

Fundación Gente Positiva Costa Rica
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