Los Juegos Olímpicos Tokio 2021 son un fiel reflejo de las tensiones y transformaciones culturales que atraviesan a nuestras sociedades en la actualidad. Durante la última semana ha circulado una serie de manifestaciones políticas de diversos atletas que alzan la voz en contra de expresiones de violencia como: el racismo, el sexismo y el colonialismo, instalados en nuestras sociedades y que se reproducen en el ámbito deportivo. 

En materia de inclusión en razón de las diversidades sexuales, ya sea por orientación sexual o identidad de género, en Tokio 2021 hay avances pero también hay temas pendientes. 


Al cierre de su rutina la costarricense Luciana Alvarado muestra su apoyo al movimiento #BlackLivesMatter, una poderosa acción antirracista que le da la vuelta al mundo.

Este año se cuenta con la más grande participación de atletas sexualmente diversos, compiten alrededor de 166 jóvenes que se definen como lesbianas, gays, bisexuales y transexuales; sin embargo, hay que visibilizar que apenas 2 de estas personas son transexuales, un sector del colectivo LGBT para el que las barreras de acceso suelen ser más difíciles de superar, y lo seguirán siendo en la medida en que los Juegos Olímpicos mantengan una lógica binaria de clasificación basada en el sexo biológico de las personas atletas. 

El sistema de clasificación de las personas atletas a partir de parámetros meramente biologicistas además afectó a dos mujeres corredoras de Namibia. Christine Mboma y Beatrice Masilingi fueron excluidas de los Olímpicos de Tokio 2021 porque sus niveles de testosterona las hacían inelegibles para competir dentro de su categoría, esto a pesar de que sus cromosomas son XX, es decir, femeninos. Situación que pone en evidencia no solo la definición de la feminidad desde parámetros reduccionistas, sino que también, un sesgo racista y transfóbico por parte del Comité Olímpico Internacional. 

Laurel Hubbard, neozelandesa, primera mujer trans que tiene la posibilidad de participar en levantamiento de pesas. 

Por su parte, la alta participación de personas sexualmente diversas en Tokio 2021 cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que el único registro que existe de este tipo es uno que indica la participación de solo 229 atletas LGBTQ+ en los Juegos Olímpicos que se celebraron entre los años de 1928 y 2018. 

Además de celebrar la participación y la representación de las poblaciones LGBTQ+ en los Juegos Olímpicos, se celebra que el desempeño de estos atletas ha sido excepcional, en particular considerando que en su mayoría son personas que han sufrido procesos de acoso y discriminación muy profundos. 


Tom Daley, británico, activista LGBT y el atleta que declaró: "soy gay y oro olímpico" tras obtener el primer lugar en la categoría de salto sincronizado. 

Una leyenda olímpica 

En el marco de estos Juegos Olímpicos, y en medio del auge por la inclusión y el respeto de la diversidad humana, cabe conmemorar la hazaña olímpica de Greg Louganis, estadounidense considerado uno de los mejores clavadistas del mundo y que fue diagnosticado con VIH. 

Transcurría la década de los 80's, cuando en pleno estallido de la epidemia de VIH-SIDA (VIH avanzado). Louganis era diagnosticado como persona con VIH, en ese momento este diagnóstico era prácticamente una sentencia de muerte debido a la poca cantidad de medicamentos antirretrovirales para controlar el VIH.  Louganis se había convertido en medallista olímpico desde el 84, en los Juegos de Los Ángeles, donde ganó dos oros en las categorías de salto en trampolín y salto en plataforma. 

Su diagnóstico no limitó su participación en los Olímpicos del 88 en Seúl, fue medicado con AZT para detener el avance del VIH y mantenerse bajo control, tomaba su tratamiento diariamente cada 4 horas lo que le producía una gran pérdida de equilibrio y otros efectos secundarios, a pesar de esto, y tras un accidente en la piscina, el clavadista logró hacerse de dos medallas de oro y una calificación perfecta que lo colocaban dentro de los mejores atletas del mundo en su categoría. 


El clavadista además de sufrir discriminación por su orientación sexual sufrió acoso por sus orígenes samoanos.


Finalizada su participación en los Olímpicos de ese año, Greg Louganis se retira del mundo del deporte y en 1995, después de graves complicaciones en su salud, publica sus memorias "Breaking the Surface" y expresó "Me llamo Greg Louganis, soy gay y soy seropositivo". Ahí narra muchas de las complicaciones que tuvo que vivir como persona sexualmente diversa y seropositiva en el mundo del deporte y fuera de él. 

La participación y el gran desempeño de estos jóvenes atletas en los Juegos Olímpicos son un claro mensaje de resistencia y esperanza para muchas otras personas que, como ellos y ellas, se enfrentan cotidianamente a situaciones de violencia que comprometen su participación en múltiples espacios, y es una invitación a no rendirse nunca. 

Bryan González Olivares
Cord. Alianzas Estratégicas y DDHH
Fundación Gente Positiva CR
bryan.gonzalez@gentepositivacr.org