Grindr, la aplicación más popular de citas entre hombres gays, ha colgado el cartel de “se vende”. No porque sus más de 27 millones de usuarios no la empleen, puesto que, de hecho, es la app para ligar en la que más minutos pasan de media sus usuarios, 1.000 minutos al mes, mucho más que en Tinder, sino por una rocambolesca historia que tiene a Estados Unidos como verdugo y protagonista.

¿Por qué está Grindr en venta? Hay que retraerse a 2016 para encontrar una explicación. La aplicación, creada en California, en Estados Unidos, fue vendida a una compañía china llamada Beijing Kunlun Tech Co Ltd.

Esto ocurrió hace tres años y desde entonces la app ha estado funcionando con normalidad, de hecho, incluso su propietaria se ha había estado planteando que Grindr pudiera salir a bolsa y no había recibido ningún impedimento por parte de la administración estadounidense.

Sin embargo, ahora el gobierno de Estados Unidos ha puesto sus ojos sobre ella y obliga a Kunlun a vender la app “para garantizar la seguridad nacional”. ¿Por qué Estados Unidos no se fía ahora de Kunlun?



Lo que preocupa al gobierno de Donald Trump es que, empleando la aplicación, el gobierno de China pueda acceder a secretos de Estado o tener más información de la que debiera de sus usuarios.

No es descabellado pensar eso. Por una parte, hay que tener en cuenta que, para permitirles operar, el gobierno chino se reserva el derecho de acceder a toda la información que posean las compañías de Internet en el país, entre ellas Kunlun.

Teniendo en cuenta que Grindr es una de las apps para conocer otras personas en las que más datos se solicitan -los usuarios manifiestan libremente incluso su estado de salud y cuándo se realizaron las últimas pruebas de VIH, lo que ha traído más de un problema- tan sólo es necesario cruzar las bases de datos existentes para obtener información de relevancia.


En concreto, a Estados Unidos le preocupa que China pueda tener información de su personal militar y agentes de Estado. Muchos de ellos emplean Grindr como algo natural y mediante el sistema de geolocalización de la app podría saberse dónde se encuentran sus domicilios o incluso sus lugares de trabajo, algunos de ellos secretos.

Más allá de que el gobierno chino pueda acceder a las conversaciones o fotografías que intercambian los usuarios, que también, a Estados Unidos le preocupa que cruzando información China pueda llegar más allá y conocer la ubicación en tiempo real de algunas personas con poder o sus direcciones de correo electrónico gubernamentales.

Con esta preocupación como premisa, el gobierno de Estados Unidos urge a Kunlun a encontrar a un comprador si quiere que Grindr siga siendo una app que pueda emplearse en el país. Y parece que Kunlun está dispuesta a deshacerse del problema… si es que alguien da la cifra que pida por ello. La cantidad solicitada, por el momento, se desconoce.
Fuente: Trecebits